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Rebelión campesina en O’Higgins

Por Pablo Lacoste Coordinador del Diplomado Patrimonio Agro Alimentario http://bit.ly/2CeupF8

Publicado en La tercera

Los tambores de guerra sonaron de nuevo. Los campesinos de la Región de O’Higgins se organizaron para avanzar sobre la ciudad de Santiago. Se reunieron el fin de semana pasado en la Plaza de Armas de Rengo para hacer una demostración de poder y fuerza; para darse ánimo y afinar sus planes.

No se trata de algo violento, al menos en las formas. Es un plan muy sofisticado, inspirado en modelos europeos de visibilización, valoración y desarrollo comercial de los campesinos. Vienen a conquistar mercados; van a disputarle turistas a los “paquetes” armados por la industria; y a demostrar que ellos pueden elaborar productos de mejor calidad que las fábricas, con sus propias manos. En lo único que no pueden competir es en campañas publicitarias. Pero tienen una estrategia para revertir esa asimetría.

Entre otros objetivos, estos campesinos levantan la Gastronomía Chilena, para presentar batalla a las otras gastronomías de otros países que hoy pasean sus banderas triunfales por toda América Latina

 

Desde Litueche, Pumanque, Chimbarongo y Chépica, los ovejeros trabajan duro para instalar el “cordero de secano” como producto de alta calidad, superior inclusive, al cordero magallánico, por tener menos grasa. Desde Paredones, los productores de quínoa dan batalla al producto importado de Perú y Bolivia. Los salineros del borde costero reivindican la sal de Cáhuil, cien veces mejor para el organismo humano que la sal industrial de supermercado. Cerca de allí, en los bosques de Pañul, los campesinos manufacturan la encantadora “cerámica de Pañul”, con su típico color beige damasco, su tersura sensual y sus elegantes diseños minimalistas y utilitarios.

Los campesinos de O’Higgins se organizaron para contratar profesionales que les brinden el asesoramiento que normalmente contratan las empresas: diseñadores, comunicadores, notarios, abogados, productores, historiadores, sommeliers, gastrónomos, etc. Además, han armado planes de largo plazo, muy ambiciosos. Y han anudado alianzas políticas con los alcaldes, los cores y el Gobierno Regional. Ellos los están apoyando con entusiasmo al ver la pasión de los campesinos.

Los campesinos de O’Higgins se han dado cuenta que ya no pueden ser productores de alimentos al por mayor, meras materias primas sin procesar. Tienen que elaborar productos con identidad, con alto valor añadido, que se apoyen en las características del clima, el suelo y los saberes ancestrales.

Además, están articulando encadenamientos productivos para patrimonializar los restaurantes y hoteles. Varios restaurantes del Barrio Gastronómico de Rancagua están dejando atrás la losa comprada en el súper, para incorporar en su lugar, la tersura sensual de la cerámica de Pañul. En las mesas se han comenzado a ver alcuzas con sal de Cáhuil y aceite de oliva de Lolol o Puente Negro. Algunos restaurantes ya incluyen en sus cartas ceviche de cochayuyo, pebre de quinoa y cordero de secano.

Para llegar con éxito a Santiago, los campesinos están recorriendo el camino largo de la certificación de calidad y valor patrimonial. Están trabajando duro para que sus productos sean reconocidos por el programa Sello de Origen del INAPI (Ministerio de Economía).

El lunes pasado, después de largos años de rivalidad, los principales grupos de artesanos del mimbre de Chimbarongo sellaron la paz, crearon un gremio único, y eligieron como presidenta a una joven diseñadora profesional, radicada allí hace dos años y devenida en artesana estrella: Ursula Cisterna. Además, ya han aprobado el Reglamento de Uso, y en pocos días más van a realizar la postulación formal al INAPI como Marca Colectiva. También harán lo propio los labradores de piedra de Pelequén ya tienen su Gremio, liderado por Mario Sepúlveda, y están próximos a terminar su Reglamento de Uso. En cambio, la Cerámica de Pañul es más ambiciosa: ha contratado a un prestigioso ceramista internacional, Esteban Such, el cual viajó a Chile para realizar el Estudio Técnico de este producto y postularlo directamente a Denominación de Origen.

Estos movimientos se replican también en el mundo de la miel, liderado por “La Casa de la Miel” de Pichidegua, desde donde se está armando el movimiento para obtener la “Marca Certificada” del INAPI. ¿Por qué la “Casa de la Miel”? Para recibir al turista, mostrarle el ambiente y estilo de vida de las abejas; sus panales, sus alimentos y formas de trabajar; en un ambiente cálido, bajo un parrón, decorado con muebles de madera labrada a mano, Mónica Rodríguez, desde su eterna sonrisa, explica sus secretos a los visitantes extranjeros que la escuchan embelezados.

El aporte del turismo está generando ingresos complementarios, que permiten a los campesinos seguir viviendo en sus paisajes. Lo mismo pasa con Pañul, donde los molinos harineros hidráulicos artesanales, todavía funcionan para moler el trigo (como en la Edad Media); pero hoy tienen más ingresos por los visitantes que por la venta de la harina.

¿Qué pasó el fin de semana recién pasado? Los campesinos VIP de la Región de O’Higgins velaron armas en la Plaza de Armas de Rengo; hicieron una glamorosa exposición de sus productos, vestidos de gala. Cien expositores estuvieron ataviados con chupallas con sus stands elegantemente decorados, a partir de diseños profesionales. Cada producto exhibió sus credenciales patrimoniales e históricas. Estuvieron las chamanteras de Doñihue, las trenzadoras de Cutemu, los chupalleros de San Pedro de Alcántara, las algas de Navidad, los aceites de oliva de Lolol, la miel pura de abeja, entre otras.
El Barrio Gastronómico de Rancagua también estuvo presente, como líder emblemático de la gastronomía chilena, que se apresta a dar batalla a su par peruana.

Y los vinos también tuvieron su  lugar de brillo. Basta recordar que esta región cultiva el 40% de las variedades de uva de alto valor enológico de Chile; si este país es actualmente el cuatro exportador mundial de vinos, ello se debe en buena medida, al trabajo silencioso y eficaz de los viticultores de esta Región.

Los campesinos de O’Higgins están en pie de guerra. Han tomado la decisión de visibilizarse y competir. “La comida chatarra no nos podrá vencer”, dijo el sommelier y cheff Fernando Mujica, curador patrimonial de la Expo Feria y referente de los campesinos. Veremos hasta dónde pueden llegar.